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jueves, 19 de septiembre de 2013

El policía Bisexual y mi Portero


Aunque parezca mentira hay encuentros o casualidades de lo más increíbles, amigos que no esperamos aparecen en el momento menos pensado o personas que ni sospechamos que tengan algunos "vicios" ocultos descubrimos que los tienen muy, pero muy escondidos. Al otro día de haber pasado una agotadora sección de sexo con Nahuel-Bibélico sonó mi teléfono y ante mi oído tuve la cálida voz de Ignasz, el policía bisexual que me llamaba desde la Terminal de Río Branco anunciándome que estaba en Montevideo y diciéndome si me podía visitar. Le dije la verdad, que estaba en cama operado y enyesado, se disculpó diciéndome que llamaría otro día, pero no lo dejé terminar diciéndole que viniese que alguien le abriría la puerta de mi edificio y de mi depto. Había tenido una noche muy tranquila después de que Nahuel- Bibélico me dejase agotado por su gran forma de hacer el amor, pero a Ignasz le había cobrado simpatía y aunque no tuviese ganas de tener un encuentro cercano con él por lo menos su visita me serviría para conversar y de ese modo acortar la tarde de encierro involuntario en mi depto. Llamé por teléfono al portero, le dije que vendría un policía que cuidaba uno de los liceos donde yo trabajaba, le pedí que por favor le abriese la puerta y lo dejase entrar a mi depto. Al rato oímos el timbre y el portero me dejó para ir a abrir la puerta, cuando Ignasz estuvo dentro de mi depto, el portero muy nervioso se despidió y se fue. Después de saludarnos y antes de que le contase a Ignasz lo que me había sucedido, por qué estaba en cama operado y enyesado él me dijo: -¿Quien es el tipo que me abrió la puerta? -Ese, es Nicolás…, el portero. ¿Por qué? -Ese tipo me la chupó en un cine de Tres Cruces… y yo le retribuí chupándosela a él… -¡¡No puede ser…!! A Nicolás nunca le noté que tuviese esos gustos tan sofisticados…. -Se hizo él que no me conoció, pero estoy seguro que era él, viste que nervioso estaba cuando se fue… Fue una lástima que hubiese desperdiciado mis ganas de pasar un buen momento con Nahuel-Bibélico, porque si hubiese sabido que Ignasz me iba a visitar tal vez me hubiese aguantado un día más, pero cuando el cuerpo pide hay que complacerlo… Antes de que Ignasz me contase lo que le había sucedido con Nicolás en el Cine de Tres Cruces le conté lo que me había pasado y por qué estaba inmovilizado en cama. Ignasz me dijo que si lo hubiese llamado a él me hubiese ahorrado el dinero que me había cobrado Nahuel en su mano porque se había excitado tanto que tuvo la necesidad de acariciarla un poco apenas tapada por su gorra de policía para no despertar sospechas, Ignasz estaba en eso cuando en la semipenumbra de la sala sintió la voz de un tipo que le pedía permiso para pasar, éste se sentó a su lado y muy tímidamente se puso a mirar la película. Ignasz siguió ocultando su verga con su gorra mirando de reojo al tipo, notando que este también lo miraba, con su mano izquierda sostenía la gorra ocultando su verga mientras que con la derecha tanteando fue en busca de la mano del tipo, y una vez que logró tocarla la atrajo hacía su verga sin ninguna resistencia por parte del cuarentón que estaba sentado al lado suyo. El sabía que la mayoría de las personas que van a esos sitios, además de excitarse con las imágenes buscan otra clase de placeres por eso se dio cuenta de que su vecino de asiento buscaba algo más que una paja solitaria mirando como disfrutaban los protagonistas de esa película. Esa mano apretó su verga para luego comenzar a deslizarse por todo su largo, haciendo que Ignasz gimiese bajito disfrutando al mismo tiempo de las imágenes de un 69 muy caliente que aparecía en la pantalla y sintiendo el cosquilleo clásico de su placer provocado por esa mano anónima que le provocaba al máximo su morbo al ver a su alrededor a otras personas que tal vez estaban en la misma situación que él, ya sea pajeándose solitariamente, siendo pajeados como lo estaba siendo él o tal vez otros más audaces se las estaban chupando agachados en la semi- oscuridad de la sala. Su excitación llegó a un grado tan elevado que Ignasz tuvo que retirar la mano del desconocido por temor a tener una eyaculación prematura, no le importaba mojar el piso de la sala, pero no quería terminar allí quería algo más íntimo e intenso con el desconocido que tan hábilmente le manipulaba la verga, por eso al retirarle la mano se inclinó y le dijo al oído: -Te espero en el reservado… Unos interminables minutos esperó en ese lugar conocido por los habitués de ese cine, en los cuales por la mente de mi portero pasarían las conocidas preguntas: ¿este no será un milico que me va a sacar plata? ¿Será un chantajista o me querrá llevar detenido? Con todos esos temores pululando por su mente, igualmente se aventuró a presentarse en el lugar donde lo habían citado porque le había gustado tener esa verga grande entre sus dedos y deseaba chuparla hasta que sus movimientos bucales pudiesen extraerle toda la leche que guardaba ese milico en el interior de sus bolas. En cuanto hubo cruzado la puerta, Ignasz pasó el cerrojo, se desabrochó el pantalón y con ellos caídos entre sus rodillas le ofreció la verga para que este la chupase. Estaba muy hermosa y brillante porque con la masturbada que le había hecho en la oscuridad de la sala esta había aflojado las compuertas de sus glándulas secretoras de precum y este había manado libremente mojando gran parte de esa verga que yo conocía muy bien y que ahora estaba descubriendo mi portero y gozando con ella entre sus labios. Ignasz estaba sumamente caliente y la excitación se produjo muy rápido ya que todavía quedaban en su cuerpo los rastros del precalentamiento que había sufrido mirando las imágenes de esa película porno que estaban proyectando en ese cine. Mi portero se sentó en uno de los sillones que había en esa habitación, Ignasz se acercó con la verga en la mano ofreciéndosela para que este le hiciese una mamada la cual no se hizo esperar ya que inmediatamente la pija de Ignasz desapareció dentro de los labios d su boca esa verga latente para que no le llenase la boca con el blanquecino néctar que la pija de Ignasz comenzaba a expulsar entre jadeos y gemidos. -¡UHHHYYYyyyyyyyyHHHH! ¡¡¡Aggggggggggggggggggggg!!!!Con la verga en la mano Ignasz le mojó toda la cara, limpiándose el glande en la nariz del portero que quedó chorreando leche mientras aceleraba los movimientos de su mano en su verga para disfrutar él también eyaculando rápidamente. Pero no pudo terminarse la paja, porque Ignasz al ver que esa verga palpitaba mucho se apresuró en hincarse en el suelo entre las piernas del portero y se puso a chupársela a toda velocidad antes de que se perdiese la leche entre las manos del portero. -¡¡GOwwwwww!! ¡¡¡¡GOWWWWW!!!!!Exclamó el portero antes de que de su verga empezase a salir una moderada cantidad de leche la cual quedó depositada dentro de la boca de Ignasz pero por muy poco tiempo porque este se puso de pie y se le escupió sobre la cara justo donde antes su verga había expulsado la suya que en ese momento se estaba derritiendo y cayendo por el cuello de Nicolás. Este sacó un pañuelo se limpió la cara y luego se fue al baño del cine al lavarse la cara mientras Ignasz se acomodaba los pantalones para poder salir como si no hubiese sucedido nada fuera de lo normal. Cuando Ignasz salió del cine no vio al tipo que tan agradable momento le había hecho pasar, se fue sin esperarlo porque para él solamente fue un desahogo y no tenía interés en intimar con él ni saber si se verían en otra oportunidad. Fue una gran sorpresa cuando ese tipo le había abierto la puerta de mi casa sin hacer ningún movimiento que lo delatase como que andaba chupando pijas en lo cines a espaldas de su mujer. Todo eso me lo contó Ignasz después de que el portero se fue de mi casa dejándonos solos: en otra oportunidad contaré lo que sucedió entre Ignasz y yo después de que hubo terminado su narración. No creemos que el portero no lo haya reconocido porque Ignasz había venido vestido con su uniforme policial porque con él no paga el transporte desde Atlántida a Montevideo y de acá al lugar donde viven sus hijos con su ex-mujer. Suponemos que Nicolás tendrá un "cagazo" bárbaro temiendo que Ignasz lo descubra y se enteren de sus debilidades otras personas.

El mecánico Fisicoculturista


De repente maldigo el día en que este hombre se cruzó en mi camino, pues hasta esta fecha yo vivía feliz y tranquilo con mi esposa y mis tres hijos universitarios& Sin embargo, lo que me ocurrió cuando tenia 50 años (ahora tengo 57) ha impactado de tal forma en mi vida, alterándola para el resto de mis días. Estaba en un supermercado y en un pasillo vi a un hombrecito que no aparentaba mucho, pero que al sacar la mercadería para observarle el precio, estiraba y encogía sus brazos para observar el producto que al parecer buscaba&como vestía una polera muy corta de manga, dicho movimiento dejaba ver nítidamente el movimiento de sus bíceps, los que por su volumen y espectacularidad me dejó atónito y provocó en mi una sensación que nunca antes había sentido&.provocó en mi una perturbación y sentí en mi cuerpo una especie de shock eléctrico& nuestras miradas obviamente chocaron y las de él las vi tan fuertes y profundas que me obligó a desviar la mía& Como andaba con uno de mis hijos, hice un gran esfuerzo para que no se notara mi alteración, cambiandome rápidamente de pasillo, comprando lo que andaba buscando y nos fuimos& Por supuesto que no pude apartar de mi mente la imagen de este hombronazo y sólo deseaba encontrarlo de nuevo, para lo cual, volví a ir reiteradamente al mismo supermercado sin resultados positivos.. Pasaron varios meses cuando lo veo transitar por una de las calles de la ciudad en bicicleta y como yo iba manejando sólo lo seguí, averiguando que trabajaba en un taller mecánico& por supuesto que busqué la forma de solicitar los servicios de ese taller, para ver si me atendía este hombrecito, pues estaba obsesionado por relacionarme con él.. Un día esperé pacientemente la hora de entrada del personal a ese taller y a media cuadra de ahí lo abordé y le pregunté si él hacia trabajos particulares, fuera del taller&. Me contestó que sí, me dio su nombre y su teléfono para cuando lo necesitara&ese fue un gran día para mí pues al fin sabía quien era y podía contáctame con él. Varios días después le solicité sus servicios para reparar un artefacto eléctrico, para lo cual me pidió que se lo llevara en mi camioneta a su casa donde tenia un taller particular&.nos fuimos juntos y en el camino le busqué conversación, la que derivó en los deportes que ambos practicábamos, llevándome la primera sorpresa cuando me dijo que practicaba fisiculturismo.. Cuando me dijo eso, sentí lo mismo que lo del supermercado, interesándome aún más en conocerlo a fondo y no iba a dejar pasar esta oportunidad& Llegamos a su casa, en un pobre barrio de la ciudad, y me pasa al patio donde tenia su destartalado taller, lo que no me interesó en lo más mínimo.. Lo que sí me llamó la atención fue la "barra" que tenia para hacer ejercic playa& Se puso a trabajar de inmediato si decir palabra alguna y yo no me aparté de él fingiendo gran interés por su trabajo, pero la verdad era que no me cansaba de observar sus movimientos Después de un rato, un poco acalorado me pidió permiso para sacarse la casaca, quedando con una fina y apretada camisa, donde pude apreciar en todo su esplendor el físico maravilloso que él tenía. Sus enormes y peludos bíceps se contraían armoniosamente, sus pectorales se inflaban con su respiración y por su camisa entreabierta pude observar unos vellos negros y grises que le daban un aire varonil increíble& sus pantalones apretados dejaban entrever unos durísimos y bien formados muslos y no podía ocultar lo que había en su entrepierna& Todo eso me empezó a excitar y a sentir algo que nunca me había sucedido& hasta ese entonces mis relaciones siempre fueron con mujeres (no soy mujeriego), y con mi esposa tenemos relaciones sexuales normales& Sin embargo lo que estaba sintiendo en ese momento me gustó muchísimo y empecé a buscarle conversación, llevándolo al terreno que yo intuía podría gustarle: el fisiculturismo&. Con eso di en el blanco, sus ojos se iluminaron y empezó a contarme cómo había empezado a practicar, qué lo motivaba, que músculos le gustaban más, etc, etc. Lo invité a cenar, negándose&le ofre cí un trago y también se negó&no sabia como entrar en confianza con él, hasta que de repente me dice "acepto", convídeme un combinado de Coca-Cola con Pisco& Iniciamos una rica conversación, me envalentoné y le pedí que me mostrara sus músculos, negándose y molestándose por lo que le estaba pidiendo& ante esto cambié de conversación, pero nos repetimos una y otra vez el trago que tomábamos, hasta que de repente me dice ¿quieres que te haga una exhibición?…era lo que yo esperaba y tanto anhelaba diciéndole que lo hiciera de inmediato&. Se sacó sólo su camisa, pues el hombre era bien recatado, y quedé embelesado observando como hacia tensión dinámica y sus bíceps y tríceps se hinchaban espectacularmente&.sus abdominales varoniles y semi-peludos se movían armoniosamente y pude ver sus enormes espaldas y anchos dorsales, y qué decir de sus redondos y semi-peludos pectorales.. De repente me dice ¿Quieres tocarlos ?….por supuesto, le digo y empiezo a palpar el físico más extraordinario que he visto en mi vida, tanto por su armonía, por su volumen, como por su virilidad& empiezo a tocarle el poderoso cuello, durísimo&bajo por sus hombros y toco sus tríceps y bíceps&.empiezo a sentir la fuerza de su magnetismo&.sigo bajando por su espalda y llego al limite de su ano, sin llegar a tocarlo&le digo que se dé vuelta y le toco sus pectorales duros como el acero, paso mi mano por sus abdominales, recorro sus dorsales&. y para qué les digo&.oculto como puedo mi erección que es total& No podía creer lo que estaba haciendo pero me gustaba y estaba sintiendo un placer enorme, desconocido hasta ahora… Seguimos brindando, el siguió con su torso desnudo y yo admirándolo y alabándolo con la intención que me mostrara algo más de su cuerpo. Como a las 2 de la madrugada se empieza quedar dormido en el sofá del salón, cuando le digo que mejor se tienda un rato en mi cama para que una vez repuesto se vaya tranquilo a su casa& Lo llevo a mi dormitorio y para mi sorpresa se saca los zapatos y los pantalones quedando con unos minúsculos slips blancos, tendiendo boca abajo encima de la cama& ¡hazme un masajito! Me dice&obviamente no lo pensé dos veces y me siento encima de su culito redondo y duro y comienzo a maravilloso y placentero.. Le saco completamente el slips y yo también me desnudo, sigo masajeando su cuerpo entero, me siento encima de su pene que ya estaba completamente erecto, me tiendo encima de él y restregamos nuestros penes y empiezo a sentir un placer infinito que ni con mi esposa había sentido jamás… nos abrazamos, nos apretamos, nos damos vueltas, una rato estoy yo encima, otro rato él está encima mío, y así pasan las horas y nos quedamos dormidos. Como a las 5 de la madrugada siento que unas manos firmes y gruesas están tocando mi culo, lo que me gusta muchísimo, y más aún cuando veo que empiezan a escudriñar en mi ano… ¡Ahora conocerás lo que es un hombre!, me dice y siento su enorme pene erecto en la entrada de mi ano, pujando para penetrar… Mi primera reacción fue negarme, pero él con firmeza y determinación no me deja reaccionar y empieza el trabajo de mete y saca, mete y saca….de primera sentí dolor, pero de a poco, el sentir sobre mí el peso de un macho, su olor, su respirar, el calor de su cuerpo, la dureza de sus músculos, el roce de sus pelos y por sobretodo el magnetismo y virilidad que le salía por todos los poros, me dejo llevar y me entrego totalmente a él. No me avergüenza contarlo, pero esto lo mantengo en la mas completa privacidad con él…nos hemos seguido viendo y cada vez lo conozco mejor y él a mi…nos hemos hecho grandes amigos, pero tengo una gran pena: yo me he enamorado profundamente de él (nunca se lo he dicho), pero él no de mi y el no ser correspondido duele muchísimo. Esta es una historia real, espero que me escriban sus comentarios

El jardinero de Punta Gorda


Casi todos los domingos voy a pasar el día a la casa de mi hermano Leo que vive en Malvín, creo que ya dije eso en otras oportunidades. Pero ese domingo de febrero como estaba muy soleado y por ende muy caluroso, salí de casa como las diez de la mañana, fui con mi coche por la rambla porque me fascina el paisaje de mar, y por suerte en Montevideo con la gran costa y rambla que hay, tenemos mucho mar para disfrutar. Pasé por Malvín y me dije que un poco más de goce visual no me iba a hacer daño por eso seguí rumbo a Carrasco para llenar mis pupilas de mar y de horizonte. Al pasar por Punta Gorda desde el coche divisé un tipo que realmente estaba muy bueno, por eso me detuve, bajé y me senté en los paredones de la rambla para observarlo. El jardinero estaba muy absorto, arreglando el jardín… limpiando los canteros que había en esa casa, una de las pocas que quedan por Punta Gorda y por la rambla en general ya que el progreso las hizo demoler para construir torres de apartamentos. El tipo tenía un mameluco color oliva, por el calor no llevaba nada debajo, por eso exhibía unos brazos muy fuertes con una cantidad de vellos castaños que traviesamente se escurrían por la abertura superior y cuando levantó los brazos sus axilas me mostraron que también estaban terriblemente pobladas de esos vellos brillosos por la humedad producida por su transpiración, esos pelos se asemejaban a la barba del choclo, no solo en color sino en la textura rizada que tenía esa hermosa pelambre. Yo seguí observando desde mi lugar privilegiado del paredón de la rambla, imaginando como sería lo demás que ocultaba su mameluco y calculando que el jardinero no pasaría de los 38 añitos. Repentinamente se puso de pie, miró para todos lados y se ve que me vio porque yo seguía con mi mirada fija en el lugar donde él se encontraba, a pesar de que había una calle de por medio supongo que en algún momento nuestras miradas se habrán cruzado. Estiró los brazos hacia arriba como tratando de distender los músculos los cuales a lo mejor estaban medio adormecidos porque había estado mucho tiempo agachado e inclinado moviendo tierra, juntando hojitas y otros yuyos, pero al bajar la mano descaradamente se dio un manotazo sobre la verga como queriendo despegarla de la tela porque a lo mejor la tenía pegada por la gran transpiración que tendría todo su cuerpo… Mirando a ese bombón que tenía a pocos metros de distancia instintivamente me relamí los labios como diciendo que me gustaría pasarlos por el paquete que su mano volvía a acariciar cada vez más efusivamente, en ese día tan caluroso, en ese jardín de la rambla de Punta Gorda.Me puse de pie, comencé a caminar pero siempre mirando por encima de mi hombro para ver si el tipo seguía allí y que hacía al ver que yo me alejaba. Sucedió lo que me imaginaba, el jardinero se sobaba la verga por encima del mameluco, al ver eso decidí acercarme para comprobar si era cierto o eran imaginaciones mías. Cuando llegué a la esquina me detuve para seguir mirando como el tipo seguía con todo su bulto dentro de su mano, no lo pensé dos veces, crucé y rápidamente me encaminé hacia el jardín donde él estaba. El jardinero al ver que yo iba hacia la casa de la cual él estaba arreglando el jardín, sacó la mano de su bulto luego se agachó dejándome ver un espléndido culo (más grande que el del policía aquel que me había ido tras de su culo) y para hacerse el interesante fingió que no había pasado nada siguiendo con su trabajo de arreglar la plantitas. Cuando llegué alli con más claridad vi ese espléndido culo del cual lamentablemente no tengo fotografías, pero me permití hacer un dibujo con acuarela para tener de recuerdo, no sé si es el culo más grande que vi en mi vida pero por allí anda en tamañoCuando estuve al lado de la reja que protegía ese jardín, como él seguía de espaldas y de culo a la rambla le dije: -Disculpe, estuve mirando esas hermosas flores azules y quiero preguntarle dónde puedo conseguirlas para regalárselas a mi hermano para que las ponga en su jardín. Haciéndose él sorprendo lentamente dio vuelta la cabeza, me miró por encima del hombro, luego se puso de pie, dejándome con la boca abierta por lo apetecible que se veía de cerca con ese mameluco color oliva y chorreando transpiración por varias parte de su pecho y brazos. -¿Usted dice están, señor? Que pregunta estúpida porque en ese jardín no había otras flores azules y precisamente él estaba trabajando alrededor de esas, pero igualmente le seguí la conversación. -Sí. Me gustaron mucho y me gustaría conseguirlas… La pija se le marcaba tremendamente y las bolas ni que decir, el tipo aparentaba tener más grandes las bolas que la verga, pero igual estaba muy apetecible para un buen rato de placer, y viéndolo de cerca aparentaba más de los 38 años que me imaginé que tendría al verlo desde la otra vereda de la rambla. -Estas las trajeron los patrones desde Holanda, no creo que en Uruguay las pueda conseguir, pero… -Ah ya veo… Pero si usted me vende una planta se lo voy a agradecer mucho. Se acomodó la verga que ya estaba bastante morcillona, me miró y me dijo: -No creo que a éstos les importe si falta una planta, están podridos en plata ya que tienen más plata que los ladrones y ahora están veraneando en el Caribe mientras mi mujer que es la cocinera les cuida la casa de Punta del Este. En un instante me dijo todas esas cosas que no venían al caso ni a mí me importaba saber la vida de sus patrones ni de su mujer, pero como el jardinero estaría aburrido y con bronca de estar solo allí cuando encontró a alguien para conversar se desahogó conmigo contándome todo eso. -En el invernadero del fondo tengo flor de planta, si quiere se la muestro y si le gusta después arreglamos el precio… porque son muy caras… -¿No habrá problema con los dueños, por entrar cuando ellos no están?… -No se preocupe, si le gusta la planta que tengo allá en el fondo, vamos a hacer muy buen negocio. Me abrió el portón de reja, luego me hizo pasar al jardín en el cual se notaba que él era muy buen jardinero porque había muy lindas plantas las que estaban muy bien cuidadas. Por el costado abrió la puerta de la cochera, seguimos hacia el fondo, donde efectivamente había un pequeño invernadero en el cual además de plantas él tenía herramientas de jardinería, bolsas de abono y otros enseres necesarios para su tarea. En cuanto traspasamos la puerta del invernadero se agarró el bulto y muy tímidamente me dijo: -¿Estás buscando una planta como esta? -Yyyyy, si se puede conseguir sí, pero el problema es cuando y donde podré probar que es como la que tenés en el jardín… -Sí estás dispuesto… la planta te la doy ahora, total los patrones no están, tengo toda la casa para mi solo y hace como quince días que no cojo porque mi mujer no puede venir hasta que alguien vaya a cuidar la casa de Punta del Este… Ya estaba todo dicho, el tipo se me estaba ofreciendo y a la vez diciéndome que tenía muchas ganas ¡porque no usaba su verga desde hacía quince días! -Dale, mostrame la planta, si es como las del frente me interesaría llevarme una para regalarle a mi hermano… -¿Tú hermano también busca plantas de estas? Se desprendió el mameluco dejándome ver un pecho hermosamente peludo, de ese color de la barba del choclo que las gotas de transpiración lo hacían parecer marrón dorado, siguió bajando su vestimenta mientras yo le contestaba su pregunta. -¡Noooo! La planta que me vas a mostrar es para mí, la otra la del jardín si la quiero para mi hermano. En cuanto se asomaron los vellos que cubrían su verga no aguanté más y de un manotón apresuré la bajada del mameluco para luego quedarme extasiado con lo que veía. -No te apurés tanto, si no hay nadie que nos pueda sorprender, vení, vamos al dormitorio de lo patrones así disfrutamos tranquilos. Por lo poco que pude ver su verga era gordita, se le notaban las venas, no mediría más de 18 centímetros, un poco curvada hacia arriba, esa pija me hizo recordar a una banana, la tenía empapada de líquido pero que no creo que fuese precum sino transpiración porque el tipo aún no estaba excitado, tenía ganas, pero excitado no lo estaba con la magnitud que lo hice poner después del trabajo fino que le efectué en esa zona. El dormitorio al cual me llevó ¡era de película! Mediría como seis metros con un televisor enorme, la cama cubierta por una colcha de terciopelo bordeaux también era gigantesca, él muy rápidamente sacó la colcha para no ensuciarla con la revolcada que seguramente nos íbamos a dar sobre esa cama, luego se quitó el mameluco y me dijo: -Mientras te desnudás me voy a bañar, aunque lo hice hace un par de horas, pero de estar tanto rato al sol estoy muy transpirado y no te va a gustar… Me acerqué a él impidiéndole que se fuese rodeándolo muy fuertemente con mis brazos, después comencé a besarle el pecho peludo que ostentaba tan armoniosamente, estiré una mano para apoderarme de su verga que impúdicamente se arqueaba hacia arriba y le susurré al oído: -No te vayas…Así estás bien… ¡Que rico sabor tiene tu pecho! El jardinero, que después me dijo que se llamaba Carlos, no pudo soportar tanta tensión, me apretó contra su cuerpo dándome un tremendo chupón en el cuello, el cual me hizo gozar tanto que casi eyacaulé en ese instante por la excitación que me produjeron esos labios en esa parte tan sensible de mi anatomía. Nos separamos para poder sacarme la ropa, mientras lo hacía sus ojos me observaban muy atentamente y al quedar totalmente desnudo me dijo: -¡Creo que hoy es mí día de suerte! Con esa pija que tenés vamos a disfrutar toda la mañana y va a quedar materia prima para la tarde. Estábamos tan calientes y él tan entusiasmado que no pude desilusionarlo y decirle que teníamos que hacer una cogida rápida porque tenía que almorzar en la casa de mi hermano. Me arrastró sobre la cama poniéndose a devorar mi verga con su lengua, a lamerla como si en ello le fuese la vida, demostrándome que era verdad que sus bolas estaban llenas de semen porque hacía mucho tiempo que no tenía sexo con nadie. Yo me puse a hacer lo mismo en un sesenta y nueve infernal, repleto de lamidas, chupadas manoseos de bolas, verga y por supuesto de orto. Su pija estaba deliciosa por el sabor salado de la transpiración que le había caído desde la pelambre que cubría su pecho, esta sal hacía resaltar el sabor a limpio que tenia escondido debajo de los pliegues del prepucio con el otro sabor salado que había sobre su pendejos de barba de choclo. Cuando nuestras pijas comenzaron a latir mucho, él abandonó la mía porque no quería hacerme acabar todavía, quería postergar infinitamente (si se puede), el placer dilatándolo lo más posible, por eso la abandonó para dedicarse a lamerme el orto de una manera desesperada, metiéndome uno, dos y tres dedos a la vez que avanzaba la dilatación que su lengua estaba produciendo en ese sitio. Con tanta excitación su verga se había puesto dura como un fierro, me molestaba bastante porque con esa curvatura que tenía era difícil hacerla entrar hasta mi garganta, pero por suerte no duró mucho porque mientras él me abría las nalgas con sus dos manos esa verga no avisó y se puso muy tranquilamente a emitir una muy generosa dosis de leche la cual quedó toda depositada entre mi boca y mi nariz porque por suerte me di cuenta a tiempo de que la explosión final se iba a producir y de una forma delicada, pero muy disimulada la saqué del interior de mi boca para que su semen no me cayese dentro. Algunos vestigios de esa leche exquisita cayeron en mi lengua y muy rápidamente siguieron el lento y oscuro camino deslizándose por mi esófago el cual los conduciría hasta las profundidades mí estómago. Mi amante quedó satisfecho tirado sobre la cama gozando de los últimos momentos de su eyaculación, por un instante lo dejé solo para ir al baño a escupir lo poco que quedaba en mi lengua y para lavarme la cara del pegote que tenía sobre ella. Cuando volví al dormitorio mi verga aún seguía dura apuntado hacia el techo, él estaba observando atentamente mis movimientos y me dijo: -Vení que te voy a hacer acabar, no puede ser que me hayas dado tanto placer y todavía tengas la pija dura y empapada de precum. Ante su pedido me abalancé sobre él, comencé a chuponearle todo el pecho peludo hasta que descendí sobre su verga mustia y nuevamente volví a chupársela pero sin éxito de una nueva erección. Me dio la vuelta, se puso arriba mío con la verga fláccida y me la empezó a fregar por entre las nalgas hasta que encontró el agujero de mi culo y por allí la siguió frotando haciéndome sentir esa carne bobona (pero sin erección) la cual se puso a jugar amablemente con mi agujero. Como su cuerpo pesaba mucho me tenía aplastado contra el colchón dejándome con la verga atrapada entre mi pubis y las sábanas, posición que me impedía manipularla por eso le pedí que se pusiese de costado y me abrazara de esa forma hasta que yo lograse la eyacualación. Me complació corriéndose un poco para que quedásemos los dos de costado y yo pudiese liberar mi verga del molesto aplastamiento en que se encontraba, luego que me abrazó se puso a mordisquearme la nuca mientras que con una mano me pellizcaba las tetillas la otra fue tanteando mi pubis hasta que llegó a mí pija para comenzar una paja lenta hasta lograr que mi agitación llegase al límite haciéndome gemir los suficiente como para avisarle que se iba a dispara el cañón. Mis manos buscaron sus nalgas las cuales las apretaron fuertemente atrayendo su cuerpo contra el mío, mientras él seguía empapándose su mano con mi precum apretó más su cuerpo contra mi culo haciéndome sentir el glande de su verga en la entrada de éste, pero como no estaba lo suficientemente duro lamentablemente no pudo entrar allí. -¡Ahhhhhhhhhhhhhhhhhh! ¡Ooooohhhhhhhhhhhh! Fueron los sonidos de los gemidos que emitió mi garganta cuando mi pija empezó a disparar toda la leche que estaba guardada en sus vesículas seminales y que la mano del jardinero muy diestramente hizo salir entre los apretones y los tirones que le daba a mi verga para que expulsase todo el contendido que había en mis reservas de líquido blanquecino. Ni que decir que la sábana quedó hecha un desastre, porque toda mi leche salió disparada en un solo chorro largo e interminable para terminar depositándose sobre ella, por fortuna por pocos centímetros no cayó al piso mojando la hermosa alfombra persa que lo cubría. Carlos miraba por encima de mi cuerpo como mi leche salía de esa forma tan violenta y luego que esta cesó de manar, soltó mi verga para llevar un dedo hacia el manchón blanco que había quedado sobre la sábana, lo empapó allí para luego traerlo hasta mi boca donde lo puso para que yo lo lamiese. Él me ayudó a lamerlo hasta dejarlo limpio de todo rastro de semen caliente y pegajoso. Creí que todo había terminado porque la mayoría de los tipos después que se sacan las ganas te dan “carretera” pero con Carlos no sucedió así con él me llevé una gran sorpresa porque después que se calmó la excitación tremenda que habían sufrido nuestros cuerpos, se puso de frente y con sus manos agarró nuestras pijas, las cuales aún estaban mojadas de precum y semen, las empezó a frotar una sobre la otra hasta que nuestros fluidos se intercambiaron asombrosamente fundiéndose en un pegote semiderretido no dejó de jugar con ellas. Para finalizar se lamió la palma de su mano haciendo mucho ruido con sus lamidas como demostración de que estaba gozando mucho con esa comida que estaba ingiriendo. Le pedí disculpas por el manchón en la sábana, pero él se había dado cuenta de que no había sido a propósito porque la leche cuando sale disparando no mira donde cae y va a dar a cualquier sitio. -No te preocupés después pongo las sábanas en el lavarropas y los dueños de casa ni se van a enterar. Ja! Ja! ¡Si supiera la señora de que en su cama cayó leche que no era la de su marido le da un ataque de histeria! Reí con él por la ocurrencia, me levanté y lo ayudé a sacar las sábanas para que la mancha no mojase el colchón. -Vení, vamos a bañarnos después almorzamos y a la tarde lo hacemos de vuelta porque quiero probar el orto que mi verga no pudo penetrar por estar mustia. No quise decirle que no podía almorzar con él porque me esperaban para eso, lo seguí al baño donde me enjabonó la espalda luego me arrimó la verga al culo mientras me frotaba la espuma de jabón por mi verga, pero fue inútil ninguna de las dos se levantó como es debido, solamente unos corcoveos pudimos obtener de ellas. -¡Quedé rendido! La chupás de maravilla, mi pija no quiere saber de nada por un rato pero después vas a ver como vamos a disfrutar cuando la tengas toda dentro del orto, ¡vas a relinchar como una yegua! Nos vestimos y salimos nuevamente al jardín donde se puso a terminar el trabajo que había dejado inconcluso por mi inesperada presencia allí. -Carlos, me espera mi familia para almorzar, perdóname que no te acompañe, voy hasta allá y luego de comer vengo y terminamos la tarde cogiéndonos y chupándonos hasta más no poder. A regañadientes aceptó porque él sabía que era cierto y que no era una excusa para disparar de su verga y de su propuesta la cual me entusiasmaba mucho pero los compromisos familiares y los no familiares hay que cumplirlos. Me acompañó hasta el jardín donde al ver las flores azules resplandecer con la luz del sol del mediodía, (que aunque fuese la una de la tarde era el mediodía porque en Uruguay teníamos la hora cambiada por el verano), al ver con que azul intenso me acordé y le reclamé la planta para mi hermano. -Me pagaste muy bien por ella, así que te la voy a dar, esperá que voy a buscar una pala y una lata para ponerla. Desapareció de mi vista dirigiéndose hacia el invernadero, cosa que aproveché par mirarle el culo que imponentemente se destacaba bajo su mameluco oliva. Volvió con las herramientas necesarias como para extraer la planta del cantero y mientras la arrancaba me dijo: -No te preocupés, los patrones ni se van a dar cuenta de que falta una planta en el jardín y si lo notan con decirles que se secó esta todo arreglado. Se la agradecí mucho, luego me acompañó hasta la reja donde nos dependimos y en ese momento le dije: -Esperame que dentro de un rato vuelvo así me deleito con ese trasero tan imponente que tenés. Crucé la rambla directo a mí auto, ni esperé para cruzar por la esquina porque se me había hecho bastante tarde y a lo mejor habían empezado a almorzar sin mí.En la casa de mi hermano estaban bastante preocupados por mi ausencia sin previo aviso, pero al verme llegar con tan extraña planta empezaron las indagaciones del origen de esa maravilla. Por supuesto que les dije como la había conseguido pero ni se imaginaron el “precio tan alto” que tuve que pagar por ella. Ya sabemos como son esas reuniones familiares de los domingos, por eso no pude acudir a mi cita con el jardinero, porque además de almuerzo estaba incluida la cena.Realmente después del “polvo” tan violento que me había echado sobre las sábanas de los patrones del jardinero, esa paz que me dio esa reunión familiar me hizo olvidar de mi cita.En realidad no fue un olvido total, porque pensé postergarla para la noche y así lo hice. A la vuelta para mi casa no tomé para el centro tomé rumbo a Punta Gorda, claro que como eran más de las diez de la noche todo estaba oscuro la casa incluida, aunque toqué timbre nadie se asomó para ver quien llamaba. Supongo que el jardinero pensó que le había tomado el pelo y que nunca más volvería o a lo mejor se arrepintió como la mayoría de los casados que tienen sexo con un hombre y después se sienten culpables. Me quedaron muchas interrogantes por saciar en mi curiosidad como las siguientes: ¿El jardinero se dejaría coger? Porque ese culo invitaba para penetrarlo y para mucho más… ¿Por qué había chupado mis dedos empapados de semen? ¡Sí la mayoría rechaza eso! La gente es tan rara que se puede esperar cualquier cosa hoy en día. Pasé en varias oportunidades por allí pero siempe vi la casa cerrada y las pocas veces que vi gente en el jardín eran niños o personas mayores que supongo que serían los ricachones esos de los que Carlos me había hablado.

El hijo del camionero


Me llamo Juan, actualmente tengo 28 años. Soy alto, rubio, guapo, cuerpo atlético y sobre todo, una buena polla, larga y gruesa. Soy activo y pasivo y me gusta jugar al sadomasoquismo, en cualquiera de sus roles. La empresa de transportes, que dirijo, la montaron mi padre José y su cuñado Julián. Empezaron con dos camiones y actualmente tenemos casi 50. Toda una flota, de todos los modelos posibles, furgonetas, trasportes de muebles, de material de construcción y sobre todo con grandes contenedores para trasportes a larga distancia (por Europa). Con todo esto también necesitamos a mucha gente trabajando. Actualmente todos son chicos jóvenes, entre 25 y 45 años, solo quedan dos ó tres que están a punto de jubilarse. El que siempre dirigió la empresa fue mi tío Julián, pero murió hace unos tres años de un infarto mientras dormía. Ahora mi padre es el presidente, mi primo Julián el vicepresidente y yo soy el director general, lo que me obliga a estar mucho tiempo en las oficinas cuidando de las cuentas y dirigiendo la empresa, peleando con Hacienda, clientes y proveedores. Ellos dos conducen camiones y cuidan los mecánicos, mientras que yo dirijo las oficinas, pues mi padre me obligó a estudiar Económicas y como que yo lo que quería era estudiar Derecho, hice dos carreras al mismo tiempo, o casi, empecé a los 19 años y a los 25 años me había licenciado de las dos. Y además me había sacado todas las licencias de conducir que son necesarias para conducir toda clase de vehículos. Pues lo que a mí me gusta es de vez en cuando meterme en un gran camión y marcharme una semana por las carreteras de Europa, o con la moto hacer km. todo el fin de semana. Siempre encuentro algún ligue Mi padre siempre me dice que he salido al tío Julián y como que me parezco mucho a mi primo, pienso si seré hijo suyo. Estaría bien que mi tío se hubiera follado a la hermana de su esposa y mi padre fuera cornudo. Mi primo me saca casi un año, quizá fuera cuando no podría follarse a su esposa. No puede ser, eso sería fantástico. Voy a contaros algunos de los ligues que he tenido. Un día al llegar a la oficina había un chico joven de no más de 30 años que discutía con Luis, uno de mis ayudantes (administrativos) que tengo en la oficina. Entré en mi despacho y por teléfono le pregunte qué es lo que sucedía, me lo resumió y le dije que hiciera pasar al cliente y además que nadie nos molestara, él ya sabía que quería decir con esto. Buenos días, mi compañero ya me ha puesto al corriente, pero la verdad es que no tenemos ningún camión disponible para hacer este transporte, antes de tres semanas. Me habían recomendado esta agencia, por el buen servicio que ofrecen y la disponibilidad que tienen siempre. Necesito el transporte para esta misma semana. Lo siento, pero no puede ser. A que se debe tanta prisa. Soy director de banco y me han trasladado a otra ciudad, la empresa me ofrece un piso y tengo que cambiar los muebles. Estas casado? Si. Quizás podamos arreglarlo Pero que tiene que ver el estar casado, con arreglarlo. Podría haber un intercambio de favores sexuales, entiendes. No. No estoy dispuesto a dejarte a mi esposa. Yo no había pensado en esto. Pues… Más bien había pensado en tu culo. No, no, no y no. Pues lo siento. Podría ponerte el primero en la lista. Pero esto es chantaje. Sí, ya lo sé. Levántate y date una vuelta, para que vea este hermoso cuerpo que tienes y este culo tan maravilloso. Y como quien se ve atrapado y sin salida, se levantó y lentamente giró sobre sí mismo, para que lo viera bien. Acércate. Y sentado en mi sillón le acaricié las nalgas, por encima del pantalón y poco a poco pasé mis manos hacía el paquete, que ya abultaba más que antes. Te gusta, verdad. No. Entonces, porque se te pone dura. Te recuerdo que estoy casado, me gustan las mujeres. Y los tíos también. Mientras que yo le seguía sobando. Con firmeza le ordené arrodillarse y que me chupara la polla, mientras yo me bajaba la cremallera y me sacaba el rabo. El, humillado y quizás atrapado, se arrodilló, pero al ver mi gran miembro, se echó para atrás e intentó levantarse, yo se lo impedí, cogiéndolo por detrás de la nuca y acercando su boca a mi polla. Con miedo abrió la boca y de un solo golpe de nalgas le metí la mitad del nabo en la boca y chupó, vaya si sabía chupar, le puso saliva y empezó a meterla y sacarla de la boca, hasta que se trago mi polla entera y la tengo grande y gruesa. No era la primera que tragaba, el muy cabrón y decía que no le ponían los tíos. Sabía muy bien como hacerlo. Chupaba el capullo y con una mano masturbaba el tronco y con la otra mano acariciaba los huevos. El placer era inmenso, pero yo no me quería correr todavía así que lo paré. Se había estado tocando por encima del pantalón y tenía un buen paquete, además tenía la cremallera abierta, lista para sacarse la polla. Me desnudé y le ordené que se desnudara a la vez. Le di la vuelta, estaba muy bueno, delgado, con pectorales y abdominales muy marcados, tenía buenas piernas y buen culo y la polla no estaba mal. Le empujé y lo tumbé encima de mi mesa y le abrí las piernas, empecé a comerle el culo. Con las manos le abría las nalgas. Pronto mi lengua lo estaba penetrando, su culo se abría y se dilataba. Gemia. No era la primera vez que alguien se lo comía, seguro que tampoco era virgen. Tenía el culo bien abierto, bien dilatado y lleno de saliva, le puse el capullo a la entrada del ano y empujé con fuerza, mi gran nabo entró, con dificultad, pero entró, él se quejó de que le dolía, yo empujé más y me quedé casi a la mitad. Llamé a Luis, que al entrar ya sabía qué hacer. Ponle la polla en boca y que te haga una mamada. Se bajo rápidamente los pantalones y le puso la polla en la boca, que el tío chupó con deleite. Yo seguía bombeando el culo, ya le había metido toda mi polla dentro, sacaba más de la mitad y de un solo golpe se la metía de nuevo. Así estuvimos un buen rato, metiendo y sacando la polla y le gustaba, pues gruñía de gusto. Luis empezó a gemir y el tío también, a pesar de tener la polla en la boca. Estaba a punto de correrse. Así que con un grito seguido de un gemido me corrí en el culo, al tiempo que Luis se corría en la cara y la boca y el tío, sin que nadie lo tocara se corrió en el suelo. Habíamos disfrutado los tres. Sin decir palabra, Luis, se vistió y salió del despacho. Yo también empecé a vestirme y al tiempo que le decía: Mañana, jueves, a primera hora vendrán a cargar los muebles y los trasladaran a donde tú digas. Muchas gracias. La follada ha sido estupenda. Me gustaría repetirla. Cuando vengas a pagar el traslado. Creía que habías dicho que no podíais hacerlo? Antes de ser amigos no podíamos, pero a un amigo se le hace cualquier favor. Pero, y tú no decías que no te ponían los hombres? Le giñé un ojo, mientras él terminaba de vestirse. Me estrechó la mano y prometió venir a pagar. Yo le prometí un precio especial de amigo. Ah!! Y puedes der una propinita a los trabajadores. Entiendes, verdad. Si, no te preocupes. Quedaran contentos. --------- --------- Los viernes, como jefe, tengo el privilegio de salir a las dos de la tarde. Más tarde me di cuenta que me había dejado el móvil encima de la mesa del despacho, así que decidí volver a buscarlo. Llegué sobre las seis, poco antes de que cerraran la empresa. Me topé con mi primo Julián y le pregunte por mi padre. Tu padre?. O no sabes qué día es? Que día es?. Es importante? Es el último viernes del mes, el viernes del jefe. No lo sabía. Y que pasa este día? Como, no lo sabes?. Ven conmigo y no te asustes ni te enfades por lo que veas Le seguí y nos dirigimos a los vestuarios del personal. Allí había los baños, las taquillas para guardar la ropa y las duchas para asearse y cambiarse los monos de trabajo por la ropa de calle, sobre todo los mecánicos y también todos los demás. Entramos y lo que vi me dejó sorprendido, pero a la vez con la polla parada. Había cuatro o cinco hombres, entre mecánicos y conductores, que se estaban follando a mi padre y a él parecía gustarle. Todos estaban desnudos, mi padre en medio de todos ellos, Amir se la metía por el culo. Amir, es marroquí, tiene unos 40 años, muy feo de cara, pero con un rabo largo y grueso, que por la cara que ponía, hacía feliz a mi padre. Le metía y sacaba aquel tronco de carne negra, hasta que pasados varios minutos y gritando se corrió en el culo de José (mi padre). Al mismo tiempo lo hacía un chico joven que le tenía la polla en la boca y le llenaba la cara de leche blanca y espesa. Esperaba el turno un turco de nombre impronunciable, al que nosotros llamamos Ali. Es mecánico, alto, grueso, con barriga, oscuro de piel y muy peludo. Tenía unos cojones largos y gordos, cargados de leche en espera de salir. Y la polla enorme, larga, gruesa y negra con el capullo rosado, mientras esperaba, se estaba masturbando y aquel capullo rosado estaba lleno de una pasta blanca como yogur, como si en varios días no se hubiera lavado. José la apresó con una mano y relamió todo el entorno con glotonería y deleite antes de meterla en la boca. Era gorda pero hizo un esfuerzo y pronto la tuvo que le tocaba la campanilla y seguía chupando. El marroquí fue reemplazado en el culo por otro conductor, un hombre casado y con tres hijos. Al cabo de un rato se corrieron los dos. Al turco no se le bajo la polla a pesar de la corrida, por lo que pidió el turno para follarle el culo. Tendieron a José en el suelo y el turco le metió el gran rabo de un solo golpe, lubricado como estaba por el semen del anterior, mientras que un jovencito rubio y de ojos azules, de unos veinticinco años y que hacía pocos meses que trabajaba con nosotros, se sentaba encima de la cara para que le comiera el culo. Mi primo Julián, me toco el paquete y me saco la polla, masturbándola, mientras me decía: Este lleva el culo sucio de varios días al igual que la polla del turco, a José le encanta que estén sucios. El turco se corrió entre bramidos y lanzó el semen sobre la barriga de José, al igual que el chico rubio que también se derramó por el gusto que le daba la comida del culo y porque se masturbaba. Pusieron a José a cuatro patas y el turco empezó a ordeñarlo, agarraba el rabo de mi padre como si de una vaca se tratara y le atrapaba los cojones y los tiraba para abajo y los retorcía, José gruñía y resoplaba de gusto. Mientras esto sucedía, agarraron al chico rubio y le metieron una manguera por el culo, como si fuera una lavativa. Al sacarle la manguera los pusieron delante de José y de un golpe en el estomago evacuó, llenando a José de mierda, que en este mismo momento se corrió lanzando una gran bramido de placer. Quedó tendido en el suelo. Todos se acercaron, incluido mi primo Julián y le orinaron encima. Le dejaron allí tendido y se marcharon a ducharse. Yo me marché antes de que me viera. La nuestra no es una empresa de maricones, el único maricón declarado que hay soy yo. Todos lo saben, pero a nadie le disgusta una mamada o follarse un culo. En las duchas, me los he follado a todos o me han follado a mí, porque alguno solo quiere meterla, pero no recibir ni mamar. El sábado por la tarde me monté en mi moto y salí a hacer kilómetros y encontrar un ligue. Pasaba por la carretera y vi una ermita en un monte y decidí subir. Hacía cinco minutos que subía me encontré una explanada con una capilla. Me paré. Me fui para un rincón a mear. Dos motos estaban bajando de la ermita. Se pararon. Uno de los dos motoristas vino hacia donde yo estaba, se sacó la polla y se puso a mear a mi lado, enseñándome el r

El electricista y su sobrino

Hacia casi un mes que no hablaba con Raúl el electricista. La semana pasada me sorprendió con un llamado invitándome a su casa porque tenía que contarme algo. Ese día fui y, después de algunos preludios, me contó que tiene un sobrino que se está quedando a dormir algunas noches en su casa. Se trata de un chico de 20 años que se peleó con la novia y desde entonces lo visita. “Viene a tomar unas cervezas, miramos alguna película juntos y…” ahí hizo un silencio que yo interrumpí con una pregunta, “¿qué tipo de películas?” El dijo “Y…pornográficas”. “La primera que vimos juntos nos recalentó. A mi me costó dormirme y sé que a él también porque daba vueltas en la cama..” “Estaba en tu cama?” pregunté y me dijo “sí”. Entonces le dije “contame todo de una vez, no andes con rodeos” “bueno, lo que pasó fue que esa noche me costó dormirme y para hacerlo me tuve que hacer una flor de paja en el baño y estoy seguro que mi sobrino, el polaco le llaman, también se pajeó porque cuando fue al baño demoró mucho. “Al día siguiente se vino con otra película y mientras la veíamos a mí se me ocurrió manosearme y él me vió y me dijo `esto te calienta`¿no?. Yo le dije que, mucho, y le dije, veo que a vos también y le toqué el bulto. Disculpame pero yo me voy a hacer una paja, esto es mucho para mí, y ahí bajé mi boxer y él miraba sin decidirse a hacer mada. Yo lo animé, diciéndole dale, total, nadie tiene que saber esto. Se bajó el boxer y así los dos nos pajeamos, hasta acabar casi al mismo tiempo.” Mientras Hugo me contaba esto yo estaba entrando en calor y no me atrevía a interrumpirlo. Hugo continuó diciendo “El polaco tiene una poronga impresionante, es larga como la mía pero mucho más gruesa” “la tercera noche que vino cuando nos estábamos pajeando le dije que se la quería medir, como excusa para tocársela. Él me dejó y te digo que me gana por varios centímetros, aunque la cabeza parece más chica. Cuando se la agarré lo masturbé un poco y como no dijo nada seguí y le acaricié las bolas. El polaco estaba entregadísimo, entonces me animé y me metí la punta de la pija en la boca. Ahí él pibe reaccionó y dijo ¡tío, qué rico! Ni mi novia me hizo eso tan bien! Me agarró mi cabeza y empujaba la pija todo lo que daba, hasta que largó la leche, con chorros fuertes, dignos de su edad. Mientras él acababa yo me hice una super paja y llené mi mano de leche.” Nos quedamos dormidos, desnudos, y por la mañana cuando yo desperté miré ese formidable cuerpo y no resistí la tentación de tocarle la pija que en un segundo estaba durísima, se la sobé un poco y como estaba de costado me acomodé para chupársela. En cuanto me la puse en la boca, el guacho se empezó a mover y me cogió la boca hasta acabar, después que le limpié la pija, me dice esta noche te quiero coger ese culito durito que tenés. Yo le dije que mi culito está virgen y que no quiero que me lo rompa una poronga así de grande. Pero tengo un amigo que podría gustarle.” En ese punto yo reaccioné y le digo “¿ese amigo soy yo?” “Claro, viejo, ¿Quién más?” “Pero yo no quiero tener problemas con ningún pibe, es un problema” el dijo “No pasa nada, a él le gustó la idea porque dice que nunca se cogió un culito porque el tamaño de su poronga asusta a las mujeres” “juntémonos un día y si no estás de acuerdo te vas no pasa nada” Yo en ese momento estaba recaliente, y me abracé a Hugo, nos besamos, nos sacamos la ropa y nos mandamos un flor de 69. Después él me colocó de espaldas y con las piernas en sus hombros y me la puso, hasta el tronco. Me cogió como loco, y acabó gritando de placer. Yo le saqué el forro y le limpié la pija y nos metimos a la ducha donde repetimos la ceremonia de lavarnos mutuamente y franelearnos en la bañera Yo ahí le chupe el culo, las bolas y volví a chuparle la pija hasta que acabó una vez más. Quedamos de vernos en tres días, porque yo tenía que hacer algunos arreglos para tener tiempo, y el encuentro sería a las 2 de la tarde. Yo llegué puntualmente. Hugo estaba bien bañado y perfumado y vestido con su clásico Bermudas blanco, impecable, ojotas y torso desnudo. Le pregunté por su sobrino y dijo que se estaba bañando porque venía de su entrenamiento, porque es jugador de futbol. Nos sentamos y estábamos hablando cuando escuchamos que se acercaba el pibe. Yo me quedé mudo por la belleza del pibe. Muy bien puesto el apodo de “polaco” pensé. Muy alto, fácil 1.90, delgado, cabellos muy rubios largos y levemente ondulados. Su rostro casi lampiño, con unos pelitos en la barba. Facciones muy delicadas, una mescla de niño y hombre. Estaba vestido con unos bermudas rojos, ojotas y una camisa abierta que permitía ver si pecho y abdomen musculoso. Tenía el bronceado normal de todo deportista que se expone mucho tiempo al sol. Muy poquitos pelos alrededor de las tetillas. Pero mucho vello rubio en sus piernas, y después comprobé que sus nalgas son muy peludas. Me saludó con un beso en la mejilla, y se sentó en una butaca solo. Hugo y yo ocupábamos el sillón grande que había en el living. Hugo nos alcanzó cerveza para todos, y como estaba caluroso y por mi calentura, creo, me la tomé muy rápido. Ellos hicieron lo mismo. Y seguimos con una segunda. Ahí Hugo dijo “vamos a ver una película muy buena que tengo?” Y nos fuimos al dormitorio, porque ahí está la video. Yo me comía con la mirada al polaco y él lo notaba y se reía. La risa era tan sensual y hermosa como la de Hugo, Los ojos se le ponían chiquitos y la cara parecía iluminarse. A mi me dejaron al medio y quedamos semi sentados apoyados en unos almohadones. La película empezó y como ya estábamos muy calientes, Hugo y yo sacamos la pija y nos masturbábamos. Yo le agarre la pija a Hugo y él la mía. El polaco nos miraba y se sobaba la pija por encima de la ropa. Entonces yo se la toqué y le dije “Qué pedazo!, dejame tocar”, y acto seguido metí mi mano debajo del bermudas y le agarré la pija. Comprobé que Hugo no me había mentido. ¡Es un porongón! Le ayudé a sacarse los bermudas y me puse la punta de ese monumento en la boca. Con la lengua le recorrí la pija y las bolas. El polaco me agarraba la cabeza y pretendía hundir la pija hasta la garganta, lo cual fue imposible, apenas me entraba el glande. Mientras tanto Hugo que había observado lo que pasaba se colocó detrás de mí y se apoderó de mi culo, dándome una lengüeteada espectacular. Yo seguía chupando el pedazo de carne del polaco que estaba muy caliente. Hugo reemplazó la lengua por sus dedos, ya acostumbrados a dilatar mi orto y paso siguiente me clavó la pija, mientras me besaba el cuello, la espalda y con la lengua llegaba hasta la pija de polaco que entraba y salía de mi boca. Después Hugo le dijo a su sobrino, “te cambio, pibe, culeate este orto que ya te lo dilaté” Se cambiaron de lugar. Hugo se colocó para que le chupara la pija y el polaco me puso la punta de su pija en el orto. Yo deseaba esa pija con toda mi alma pero al mismo tiempo temía por el tamaño. El pibe empujó, sin piedad. Me ardió el culo, cuando entraba, pero una vez adentro sentí un placer indescriptible. El movimiento del cuerpo era como una máquina de coger. Me apretaba los hombros y me la metía y sacaba como bestia. Menos mal que acabó pronto y sentí los chorros de leche en el culo, a pesar del forro. Hugo, que estaba disfrutando, del espectáculo, me acariciaba la cabeza y dejaba su pija quieta en mi boca. El polaco se tiró sobre mi y me dejó la pija adentro. De tanto en tanto la pija parecía que crecía y largaba más leche. Yo me acomodé de costado y le pedí que no me la saque porque quería hacerme una paja con ese pedazo de carne dentro de mí y con la pija de Hugo en la boca. La pija del polaco se sentía más suave, pero él seguía bombeando muy suave. Me la sacaba casi toda y me la ponía de vuelta. Yo me pajeaba con un placer y le chupaba la pija a Hugo que empezó a gritar “Voy a acabar, Voy a acabar” y se movía cogiendome la boca. Me largó dos fuertes chorros de leche y el polaco acabó de nuevo pero la pija no estaba tan dura en ese momento. Ahí me sacó la pija. Yo quería ver la cantidad de leche que había en ese forro. Se lo saqué con cuidado porque parecía que se derramaba, acabó como un caballo. Me encargué de limpiarle la pija con mucho esmero. Descansamos un poco tirados en la cama, y después nos fuimos los tres al baño. Hugo me guiño un ojo y dijo, “ahora la ceremonia de la bañadera”. Yo me reí y nos metimos bajo la ducha. Nos enjabonamos y como yo había entendido el mensaje de Hugo me arrodille y lavé las pijas de los dos que estaban flacidas. Me puse la de Hugo en la boca y él dijo “mirá polaco esto” y largó un fuerte chorro de pis en mi cara y en mi boca, yo lo desfruté como siempre. Cuando terminó me puse la pija del polaco en la boca y me quedé jugando como insinuándole que haga lo mismo. El me miraba pero parecía que no se atrevía a hacerlo y Hugo, le dijo “¿ no tenés ganas de hacer pis, nene?” él se rió y empezó a mear directamente en mi boca. Me llenaba la boca tanto que yo no podía tragar y me caía encima. Terminó de hacer pis, le chupé un poco más la pija, las bolas y lo dí vuelta para meterle la lengua en el culo. ¡Qué belleza! Ese culo duro, peludo y virgen. El pibe se agachó un poquito y me ofreció su culo, con toda confianza. Me dejó hacer eso un buen rato y como se había calentado y la pija la tenía dura de vuelta me la puso en la boca y se pajeó hasta acabar. Eso fue lo máximo.

El electricista se portó muy bien


Quiero relatar lo que me pasó hace algunos meses. Mi esposa había viajado por unos días y quedé solo en casa. Para sorprenderla decidí hacer arreglos. Se me ocurrió un poco de decoración, cambiar lámparas en todos los ambientes y cortinados en el dormitorio. Por las lámparas fui a una casa de iluminación para pedir asesoramiento y compré plafones sobrios pero modernos y no tan caros. En esa misma casa pregunté sobre la posibilidad de que conseguir alguien para que haga la correspondiente instalación. El mismo vendedor me puso en contacto con un instalados y acordamos el día en que podría venir a trabajar para poder estar yo y supervisar todo. Se trataba de un hombre relativamente joven de trato muy cordial. El día acordado llegó puntualmente, vestido con impecable ropa de trabajo ropa de trabajo. Era un día muy caluroso su pantalón era gris clarito muy delgado y camisa del mismo color, abierta hasta cerca del ombligo. Se veía un pecho cubierto de pelos abundantes y negros. Tenía que colocar varias lámparas porque ya que el departamento tiene cuatro ambientes y, por eso, necesitaría todo un día y esperaba un ayudante que nunca llegó. Esto lo puso muy mal y yo que tenía cierta urgencia de ver todo terminado, me ofrecí, lo cual él aceptó. Y nos pusimos manos a la obra. Comenzó sacando todos los plafones viejos siempre subido en una escalerita de solo cuatro peldaños, eso hacia el trabajo muy difícil. Yo colaboraba teniendo la escalera y alcanzándole todo lo que necesitaba. Como él estaba siempre arriba de la escalera y yo sosteniendo la misma muchas veces quedé ubicado delante de él pero a una altura por demás privilegiada. Delante de él, cuando levantaba las manos para trabajar en las lámparas se inclinaba hacia delante de modo que mi cara quedaba justo frente a su bragueta. Tenía un panorama envidiable. Sin querer me empecé a calentar cada vez más. Era un hombre de 40 años de 1.70 de alto como yo, delgado pero con muy buenas formas, sus nalgas llenaban muy bien los pantalones igualmente sus muslos. Yo no me perdía detalles de sus movimientos y sin querer le miraba el paquete que tenía casi todo el tiempo delante de mi cara. Mis ratones estaban a mil. "Accidentalmente" muchas veces apoyé mi cara en su bulto y él, como estaba muy ocupado, no decía nada. Al medio día hicimos un alto y nos dispusimos a comer algo que yo ya tenía preparado, pizza con cervezas. El fue al baño se tomó un buen rato y volvió muy limpio a comer. Mientras hacíamos desaparecer la pizza hablamos de muchas cosas. Entre otras cosas me contó que no tiene hijos y que no está muy bien con la esposa. Dijo que ella lo está dejando. Lo dejé hablar un poco. Seguimos comiendo la pizza y tomando la cerveza. Hablamos de sexo. Le pregunté si andaba saliendo con alguna otra mina y me contestó que no, por ahora. Entones le digo "cómo se arregla con el sexo" y me dijo: "cómo se pueda". Nos reímos y luego nos pusimos de vuelta a trabajar. Yo estaba muy excitado y me di cuenta que él también. Varias veces se llevaba la mano a la entrepierna y se acomodaba el bulto. Yo seguía con mi cara cerca de su entrepierna a propósito me pedía cosas para que yo me acercara. Noté que tenía su cierre un poco bajado y el bulto estaba más grande y más duro. Yo seguí el juego y cuando le sostenía la escalera apoyaba mi cara a propósito y sentía su dureza. Y hasta olía el sexo. Se habías desabrochado la camisa. Por lo tanto tenía su abdomen bien trabajado delante mío. Su pija estaba hacia arriba y parecía que quería salir. En un momento de esos apoyé la boca y él gimió y apoyó su pija en mi boca directamente. Le dije ¿porqué no bajás un ratito así descansamos? y dijo creo que va a ser mejor hace mucho calor acá. Bajó se sentó en un sillón grande y me miro. Me dijo creo que tenemos que hacer algo con esto y se tocó la pija. Yo me acerqué le bajé el cierre del todo y saqué ese pedazo grueso y escultural que me enloqueció. Grueso, largo y muy duro. Me lo llevé a la boca y se la chupé todo lo que pude, no entraba toda en mi boca. Terminé de bajarle el pantalón y lamí sus bolas muy peludas y el culo. El se dejaba, estaba muy claro que disfrutaba todo y me decía: ¡cuanto hace que no me hacen esto! Qué bien la chupas, me estas volviendo loco. Me dijo ¿te dejás coger? Y yo le dije "probemos".Después él me bajó el pantalón y me buscó la cola y me dió una chupada espectacular. Metió un dedo y yo le facilité el trabajo y seguí chupándolo todo. Después fueron dos dedos y luego tres. Ahí me dolió porque sus manos eran muy grandes y sus dedos muy gruesos. Me dijo, ¿querés que te le ponga ahora? yo le dije, sí, pero despacio. Y así lo hizo con cuidado pero hasta que entró toda. Yo boca abajo en la alfombra, gozando como loco. No podía creer lo que me estaba pasando, parecía un sueño erótico. Después me dio vuelta y patas al hombro siguió entrando y saliendo. Veía su cara, su sonrisa de placer Sostenía mis piernas con fuerza y entraba y salía a un ritmo divino. Sentía todo el peso de cintura en mi culo y golpeaba en cada embestida. Me miraba. Acercó su boca a la mía y me dio un beso recorriendo mi boca con su lengua y así se mantuvo hasta que acabó. Yo aproveché para masturbarme y acabé con su pija todavía dura dentro de mí. Después sacó la pija con suavidad se recostó a mi lado. Me dijo que esta era la primera vez que llegaba tan lejos con un tipo. Otras veces jugó un poco con un compañero de trabajo y que algunas veces le chuparon la pija, pero esto le gustó mucho. Yo rogaba volverlo a ver. Pero lamentablemente no pudo ser ya que dejó de trabajar en la empresa que lo mandó y perdí el contacto. Las lámparas quedaron muy bien, y yo ¡también!.

El camionero amigo de papá


Un adolescente cuenta la aventura que paso con un camionero amigo de su padre. Hola a todos, me llamo Julian, tengo 22 años, pero esto paso cuando tenia 17, recién terminaba el colegio secundario, ya tenia todo listo para mudarme a la capital a estudiar una carrera universitaria. Con 17 años viviría solo, lejos de la presión de mis padres, estaba muy ansioso al respecto. La fecha limite se acercaba y ya necesitaba viajar a la capital, el pueblo en el que vivo se encuentra a 10 horas , es un pueblo muy pequeño. Mi padre no se hacia tiempo para llevarme y yo no quería viajar en colectivo porque tenia que llevar muchas cosas conmigo. Un noche salimos a cenar mi padre, mi madre y mi hermano a una confitería en el centro. Ahí mi padre se encontró con un grupos de hombres, apenas los vi me di cuenta que eran camioneros, cumplían todos los requisitos que el estereotipo precisa para delatar a una persona. Mi papá trabaja con unos distribuidores que abastecen a todos los pueblos cercanos y por eso conocía a muchos camioneros. La cosa es que con mi madre y mi hermano nos sentamos y pedimos la comida, mi padre llego al rato con la novedad de que mañana mismo saldría yo para la capital, que uno de los muchachos me acercaría. A mi al principio no me pinto para nada la idea, estaba molesto, prefería viajar en colectivo antes que con un completo desconocido, pero la decisión ya estaba tomada… Esa noche prepare todo lo que me faltaba, casi no dormi, estaba muy ansioso. En la mañana temprano sentí el ruido de una bocina, me acerque a la ventana y ahí estaba mi camionero. Prepare mis cosas y me dispuse a bajar, cuando llegue al comedor ya podía escuchar la voz del hombre, saludaba a mi madre con toda la confianza del mundo, mi padre llevaba mis bolsos al camión. -Hola pequeño, tu debes ser Julian.. -Hola que tal, si si soy yo, mucho gusto -El gusto es mio compañero, llamame Hernán.. La cosa es que Hernán no aparentaba mas de unos 45 años, pero no llegaba a los 50 como lo supe mas tarde. Estaba bien nutrido, tenia unas piernas enormes y asi también sus brazos, tenia una pequeña pansa que no le hacia mal a nadie, tenia una gorra de las cuales se asomaba por los costados un poco de su pelo lacio color castaño oscuro, una nariz prominente, enmarcadas por dos grandes cejas oscuras, y sus ojos, café. Todo el pesimismo se me paso al ratito apenas lo vi, ahí parado junto la cocina de mi madre, con unos jeans, y una camisa a cuadros prendida hasta la mitad, este hombre era un dios de las rutas, la manera que me sentí atraído por el fue increíble, con mis 17 años ya tenia bien en claro que mi condición sexual era gay, pero nunca me había calentado asi. Siempre me enamoraba de compañeritos o amiguitos de mi edad, yo solo me los imaginaba besándome y hablando cosas del amor, con Hernan fue algo completamente diferente. Me despedí de mi familia, me prometieron que pronto estarían conmigo para ver como me iba con mi nueva semi idependencia, entre en el camión ese y quede hipnotizado por el olor que había adentro, un olor a macho muy particular, una mezcla de desodorante para hombres con sudor, no se como explicarlo, pero estaba claro que era olor a hombre. La verdad es q yo estaba muy tímido, casi no hablaba, si el me preguntaba algo yo respondia de manera cortante, tenia mucha vergüenza no se porque. El se dio cuenta al toque de que algo me pasaba. -oye niño te pasa algo? Estas enojado por algo? -no… no para nada, porque lo dice? -porque te noto callado y cuando te pregunto algo me contestas mal… te molesta que te hable, quieres que prenda la radio y sigamos el viaje callados…. -jaja no hace falta don herman, la verdad es que soy algo timido… no se.. -aa esta bien entonces hijo, pensé que estabas molesto conmigo o que te incomodaba algo, con migo no tienes que ser timido, puedes abrirte conmigo siempre que quieras, soy muy buen amigo. -ya lo creo que si don hernan! Y asi chalamos un buen tramo cuando me entro el sueño, a medida que me dormia me iba sientiendo cada ves mas caliente, era algo inexplicable jajaj seguramente fueron las hormonas típicas de la edad. El se dio cuenta que me dormia -ven muchacho acuéstate sobre mi regazon, pun tu cabeza aquí y estira las piernas asi descansas bien. Yo le hice caso sin chitar, acente mi cabeza sobre sus piernas y estire las mias a lo largo del asiento. Don hernan me comenzó a acariciar la cabeza, supongo que para q me durmiera mas rápido. Y asi lo hice, poco a poco me fui durmiendo… estaba en ese estado en que no sabes si lo que pasa es real o parte de un sueño cuando note que Hernan se desprendía el botón de su pantalón, bajaba su cierre y dejaba escapar su pene erecto, que dada a la posición en que yo estaba quedaba justo al frente de mi cara, todo era muy confuso, Don Hernan trato de moverme, lo cual me termino de despertar, pero entendí la situación al instante, decidi hacerme el dormido. Me coloco boca abajo sobre su brageta, por la cual escapaba su pene, me lo metio en la boca, erecto y ahí lo dejo buen rato, yo estaba que me moria de gusto, no podía mover la boca ni mi lengua xq se daría cuenta de q estaba despierto. El solo comenzó a mover mi cabeza de un lado a otro, cosa que me encanto. Luego de un rato asi, decidio estacionarce al costado de la ruta. Cuando paro empezó a mover mi cabeza arriba debajo de una muy rápida, estiro el brazo y paso una mano bajo mis jeans y mi calzoncillo, tocando mis nalgas, buscando mi asterisco y undiendo el dedo ahí, lo metia y lo sacaba, me estaba volviendo loco. Yo no aguante mas y comencé solo a chuparle el pene, cuando el lo noto, saco la mano de mi cola y me miro sorprendido, yo solo reí y le segui chupando el choto con muchas ganas. El me separo de su pija, me bajo los pantalones y mi calzon, me puso boca abajo y me ensarto de una su pija en mi hasta entonces todavía inexplorado ano. Pegue un grito muy fuerte, me dolio bastante, trataba de sacarlo de ensima mio pero no conseguía hacerlo! El me sostenia fuerte, sentía todo su peso sobre mi. Me penetraba duramente, a los pocos segundo me empezó a buscar y le pedia mas. - Asi don hernan, deme mas duro, rompame el culo - Asi chiquito te gusta,? Ahh pendejo puto, te voy a llenar el culo de leche - Si sii ahhhahhh aaaay mi cola, siento que me cago… haaaay noo - Si goza perra, sentí mi tranca en tu cola, nena toma mi leche Y asi estuvimos será cosa de 30 minutos cuando me cambio de posición, me hizo sentarme encima de el, yo de espaldas a el mirando para el frente. Me sentí y lo cabalgue un rato cuando de pronto el agarra mi cintura y me lleva bien abajo, dejándome ensartado hasta el fondo, con su pija choreando leche calentita en mi interior. Cuando saco su pija de mi culo, pude sentir como su semen escapada de mi cola que quedo como una O roja, con leche escuriendose por los costados. Me alcanzo papel para que me limpiara, me beso en la boca, y siguió el viaje, como si nada hubiera pasado, charlamos muy bien todo el camino. Cuando me dejo en mi departamento, me pidió mi numero telefónico, se lo di y ahora nos vemos de ves en cuando, siempre estoy dispuesto para Hernan. Con los años fuimos probando mas cosas, pero eso se los contare mas adelante.

El camion de Manuel

Aquella tarde, como otras muchas, crucé el paso elevado que separa mi urbanización y la gasolinera y area de servicio donde paran tantos camioneros a repostar y descansar y me llevé una grata sorpresa. Como os comenté en la introducción aquella tarde me guardaba un rato delicioso, aun hoy lo recuerdo y los nervios me pueden y el calor invade mi cuerpo. Serian las 4 de la tarde cuando crucé el paso elevado para ir a la gasolinera de enfrente de casa, era el unico sitio donde podia comprar cosas para el hogar sin tener que desplazarme o tener que coger el coche para ello. La tarde era luminosa, la temperatura no era excesiva pero en verano y tras el almuerzo mi urbanización se sumia en el más absoluto silencio, muchos dormian la siesta y otros trabajaban. Al llegar a la gasolinera la tranquilidad era inmensa, antes de comprar me di una vuelta por donde aparcan los camioneros tras repostar, habia dos camiones. En el primero no habia nadie, en el segundo un camionero fuera del camion andaba trajinando. Me dirigi hacia el servicio que alli tienen y me puse a orinar, aun no habia terminado cuando un hombre de mediana edad, despues me di cuenta que era el camionero que habia visto momentos antes, se puso en el otro urinario y sin atreverme a mirarlo descaradamente oi el chorro de su orina contra la loza, me excitó aquel sonido. El corazon me latió mas rapidamente y empecé a mirar de soslayo, el tio parecio darse cuenta que era observado porque se retiró un poco y pude ver el chorro de su orina y parte de su polla flacida, habiamos terminado de orinar y seguiamos en la misma posicion. Sin abrocharse se dirigió a un retrete y pensé que ahi habia acabado todo, me abroché y me dispuse a salir de alli, su puerta se mantenia abierta de par en par y vuelto hacia mi me enseñaba su orondo rabo, miré a un lado y otro y me meti en aquel minusculo cuarto con él, tras cerrar la puerta y mientras con una mano me buscaba un pezon con la otra me acaricio el culo, despues dejo de hacerlo y me subio la camiseta, mi pezon ya duro y excitado recibio un mordisco que me hizo suspirar, tras esto me agarró por la nuca y haciendo fuerzas, aunque yo no me resisti, me llevo a su entrepierna, unos slips blancos de algodon guardaban su tesoro y su olor, era una mezcla de sudor, orina y liquido preseminal, cerré los ojos y dejé que su aroma me envolviera mientras refregaba sus calzoncillos de macho por toda mi cara, no se el tiempo que estuvimos asi pero mi mente pedia a gritos su polla en mi boca, saborear su masculinidad, chupar sus huevos peludos, sentir sus embestidas dentro de mi boca humeda. Me agarró por la barbilla y me subio hasta ponerme de pie, me miró a los ojos y me dijo un sencillo y contundente: sigueme. Se terminó de abrochar y salio del cuarto de baño y salio fuera al parking y se dirigio a su camion, lo abrio y se metio dentro, hice lo mismo y me vi en una cabina amplia y fresca, el aire aconcionado se encargaba de ello. Se froto el paquete y se metio detras de los asientos, alli en una cama no muy ancha se echó y se empezó a desnudar, mientras yo observaba todo muy excitado, era peludo y algo de barriguita tenia pero era terriblemente masculino y sexi, me agarró de la mano y me llevo a su lado, me quite los zapatos y decidi dejarme llevar, ser su trofeo, que él mismo me dijera que hacer, habia una connotacion dominante en su actitud y decidi perderme en ella. El me dijo: chupame todo, no dejes nada sin chuparme, cabron y asi lo hice, todo su cuerpo paso por mi lengua y mi boca, chupé sus pies anchos y peludos, lo oí gemir mientras metia mi lengua entre sus dedos, mientras chupaba su dedo gordo, mientra chupe su planta aspera y casi sudorosa, despues fui subiendo por sus piernas y se las abri hasta colocarmelas sobre los hombros y hundi mi lengua en su culo, se puso en cuatro y succione su ano, meti mi lengua en su cavidad, me gustaba dar placer a ese tio, sentir su respiracion agitada era vital para mi, tras eso me centré en sus axilas.No se el tiempo que estuve devorandolo entero pero mi cuerpo le pertenecia y quise que mordiera de nuevo mis pezones, siempre que lo hacen pido a gritos que me follen, que me usen, que me partan en dos. Casi timidamente se lo pedi: muerdeme los pezones, muerdemelos! y lo hizo con fruiccion, con el hambre de un novato pero con la sabiduria de un consumado amante, mordí mi labio inferior por no gritar: su barba de dos dias me erosionaban mis pezones duros, sus dientes me mordian haciendome latir y palpitar mi ano, lo pedi casi a gritos: follame, follame entero, usame a tu antojo, macho! fue entnces cuando me volvio y escupiendose en la mano y en su polla se dispuso a meterme su tranca de hombreton. Comenzó a dilatar mi esfinter aunque ya poco lo necesitaba, metio un dedo, lo giró en redondo dentro de mi, despues dos, despues tres, se que habria podido meterme el puño pero no paso de tres dedos dentro de mi caliente culo. Se cogio la polla con una mano y la llevo hasta la puerta misma de mi ano y con un pequeño movimiento de caderas metio la mitad de su verga dentro de mi, solte aire y me dispuse a recibir la otra mitad, no tardo nada en hacerlo y senti como su miembro golpeaba mi prostata y volviendome loco de placer, sus movimientos acompasados fueron alernandose con giros en redondo mientras yo resoplaba, mi polla babeaba excitadisima mientras él me cabalgaba con sabia maestria y dedicacion, cuando la saco de mi hambriento culo crei enloquecer para volver a hundirla con fuerza de nuevo, repitio muchisimas veces eso y a cada mete-saca me hacia ver la estrellas no de dolor sino de placer absoluto. Cuando dejó de hacerlo ya mi agujero estaba sumamente abierto y me tumbó boca arriba, colocando mis piernas sobre sus hombros y volvio a metermela, despues se tumbo boca arriba y me dijo: clavatela entera, me puse en cuclillas y mientras el se agarraba la polla yo fui metiendomela despacio al principio, cabalgando rapidamente despues, de mi polla salia ya un liquido espeso, caliente que caia sobre su ombligo, segui asi largo tiempo, subiendo, bajando, notando su enorme rabo dentro de mi, aceleré el ritmo cuando vi su cara de placer, sus ojos cerrados, su jadeo. Senti el calor de su leche dentro de mi culoy segui y segui, vaciandole los huevos a aquel macho, alzó sus manos y pellizquearon mis pezones, su polla seguia aun tiesa y yo la bombeaba dentro de mi, de mi culo salio un hilillo de semen que el se encargó de recoger con sus dedos y la llevo a mi boca, chupé su nectar y volvi a cabalgarlo, mi orgasmo se acercaba, iba a explotar, de un golpe certero sacó la polla de mi ardiente agujero y me hizo limpiarle la polla con mi lengua avida y caliente, mientras lamia su pene me masturbe, apenas tuve que menearmelo, tanta era mi excitacion que solte mi chorro sobre su polla en un alarido de gozo, esta vez limpie su polla de mi leche, mi leche caliente aun y mezclada con el sabor y el olor de su polla. Ya completamente limpia cai rendido en su ingle mientras acariciaba y me agarraba por la nuca. Nos vestimos sin hablar, apenas si nos miramos. Ya vestidos salimos del camion donde la tarde seguia su ritmo, nos despedimos con un hasta otra y mientras las cigarras cantaban en una tarde de aquel recien estrenado verano.

El camarero maduro


Cerca de casa hay una pequeña tienda de bolsos y complementos femeninos, aunque también suele tener carteras y objetos de viaje. La lleva una mujer de mediana edad, pero frecuentemente está allí el que ya sé que es su marido, para echarle una mano y traerle material. Pues bien, este hombre hace años que me tenía sorbido el seso: un ejemplar perfecto, para mi gusto; alto y algo grueso; más cerca de los cincuenta que de los cuarenta; con brazos y piernas fuertes y velludos (me ponía a cien cuando en verano lo veía de corto), y un culo respingón y poderoso. Además parecía muy simpático y cordial, con su cabeza de senador romano y su expresividad cuando hablaba con la clientela o con comerciantes vecinos. Porque yo lo espiaba procurando ser discreto, ya que temía que me delatara el mostrar una repetitiva e insólita atención a lo expuesto en el escaparate. Siempre procuraba pasar por su acera y aflojaba el paso delante de la tienda, por si tenía ocasión de vislumbrarlo. Mi excitación aumentaba si tenía la suerte de que estuviera por fuera, lo que permitía un contacto visual más directo. Con ello me iba conformando durante mucho tiempo, permitiéndome tan solo fantasear con algo que a todas luces aparecía como imposible. Pero este último verano, con sus ardores, osé romper barreras que me había autoimpuesto, con unos efectos que desbordaron la imaginación más calenturienta. A primera hora de la tarde pasaba por delante de la tienda, y allí estaba él solo. Los bermudas tejanos y la camisa rosada bastante abierta me lo mostraban en todo su esplendor y, en un instante, sin pensarlo, me encontré empujando la puerta de cristal. Me miró sonriente como reconociéndome, mientras me bullía la cabeza tratando de improvisar un motivo creíble de mi visita. Empecé a preguntarle por diversos objetos de viaje (descartada cualquier referencia a regalos para señora). Y a partir de ahí se fue materializando el milagro. Me explicó que, al estar ausente su esposa (y me pareció notar que recalcaba su libertad de aquella tarde), tendría que buscar si había algo que se adaptara a mi demanda y que, para ello, habría que pasar a la trastienda. El corazón casi se me salió del pecho, cuando echó el pestillo de la puerta de la tienda, para no dejarla desatendida –me dijo– y me invitó a acompañarle. Me tomó del brazo advirtiéndome de los escalones que descendían, encendió la luz y entornó la puerta. El lugar era largo y estrecho, con altas estanterías metálicas cubriendo toda una pared y una escalera corrediza que permitía desplazarse. “Voy a empezar buscando por arriba”, dijo mientras subía varios peldaños. Sin que fuera necesario, me dispuse a sujetar la escalera, de modo que mis brazos rozaban sus piernas desnudas. Mi respiración casi movía los pelos de su barriga que, al ir levantando los brazos, iba quedando descubierta. Llegué a apoyarme en su culo prominente para ayudarle a desplazar la escalera. Él percibía mis contactos con toda naturalidad, lo cual azuzaba mi atrevimiento. Cogió una caja de las alturas (creo que no le importaba lo más mínimo lo que contuviera) y se inclinó para entregármela. La solté en el suelo y, al levantarme, vi que se había girado medio sentado en la escalera. Como si con los movimientos se le hubiera desajustado la vestimenta, se levantaba la camisa y se ajustaba el pantalón. Su actitud era ya inequívocamente provocadora y mi atención se centró en la manchita húmeda que había aparecido en la delantera de sus bermudas. Refrenando el impulso de lanzarme ya al ataque, opté por aumentar el roce de mis brazos con sus piernas, cuyo temblor notaba. Pero, dada la postura, mi cara quedaba a poca distancia de su bragueta manchada. No podía ver más arriba, sólo sentía una respiración acelerada, y mis manos seguían absurdamente aferradas a los laterales de la escalera. La contención de años me frenaba cualquier otra iniciativa. Tras segundos de tensión mutua, sus manos por fin soltaron las mías casi entumecidas y las levantaron hacia su cuerpo. Desabroché los pocos botones que aún cerraban su camisa y la abrí por completo. Alcé la vista y por fin tuve ante mí el pecho y la barriga tan deseados. Pero él apretó mi cara contra su bragueta y pude percibir en mi mejilla la dureza tras el tejido. Mientras se quitaba del todo la camisa y la colgaba con cuidado (no era prudente que se arrugara demasiado), yo soltaba el cinturón y bajaba la cremallera. Cayó el pantalón y me deleité acariciando y besando el bajo vientre que sobresalía del corto slip. Éste, con una marcha húmeda mucho más patente, quedaba tan tenso que por los lados asomaban los testículos. No quise todavía liberarlo del todo, sino que me demoré lamiendo lo que tenía a la vista. Empezó a gemir de placer y a asirme la cabeza como para dirigir la operación. Me separé y finalmente bajé el slip, lo que permitió la expansión de la polla gruesa y húmeda. En absoluto desmerecía del conjunto y no pude menos que lamerla hasta dejarla seca y reluciente. Pero, dada su excitación, temí que la fiesta acabara precipitadamente, así que le hice dar un giro, de manera que la polla dura quedó descansando en un peldaño y yo pude tener ante mí ese espléndido culo que, aunque solo lo había visto anteriormente cubierto, tantas fantasías me había provocado. La realidad las superaba, por sus bellas proporciones y el suave vello que lo adornaba. Los suspiros que emitía su dueño a medida que lo acariciaba y mordisqueaba, y que aumentaron al manipular y lamer la raja, me dieron una clara pista de lo que ansiaba recibir. Me percaté de la inestable posición que mantenía en la escalera y le ayudé a bajar y librarse de las prendas que aún trababan sus tobillos. Al tenerlo ya completamente desnudo ante mí, lo abracé y acaricié. Me correspondió con un intenso beso, buscando y chupando mi lengua. Me quitó la camisa y se puso a morder mis pezones; yo pellizcaba los suyos endurecidos. Se arrodilló y con manos temblorosas me bajó los pantalones y el slip. Directamente tomó mi polla con la boca tragándosela frenéticamente, hasta que le supliqué que parara para evitar una corrida prematura. De nuevo los dos de pie nos abrazamos y sobamos por todas partes; los besos profundos se repetían y nuestras pollas tiesas entrechocaban. Al fondo de la habitación había una mesa y allá se dirigió para apoyarse sobre los codos y ofrecerme su culo. Pensé que ya quería la follada, pero me pasó una tablilla y me pidió que antes le diera unos azotes. No dejó de sorprenderme, y casi me daba pena maltratar un culo tan hermoso. Aunque hay que satisfacer la sexualidad de cada cual. Así que empecé alternando caricias y golpes no muy fuertes, pero el afirmaba las pernas (qué muslos tan hermosos) y me incitaba a no cortarme. Intensifiqué los azotes y él se removía gruñendo. A través del vello se iba percibiendo un enrojecimiento, lo que me hizo advertirle de que tal vez fuera imprudente que quedara demasiado marcado. Lo admitió y entonces me lancé a sobar y lamer ese culo que debía estar dolorido. Cuando pasaba la lengua y le ensalivaba la raja se retorcía de placer. Buscaba el agujero y metía los dedos bien mojados, que entraban sin dificultad. Como los azotes me habían provocado cierta tensión, no estaba ahora en plenas condiciones para rematar la faena, de modo que recabé su colaboración, a la que muy gustoso se prestó. Hizo que me sentara sobre la mesa y me echara hacia atrás. Me la mamaba tan afanosamente que tuve de nuevo que recordarle lo que podía pasar si insistía. Conseguida una polla bien dura, no sé de dónde sacó un condón y me lo puso diestramente. No obstante me pidió que evitara correrme en él dentro del culo, pues quería disfrutar de mi leche. Volvió a apoyarse sobre la mesa, repetí la salivación de la raja y la polla me entró de golpe. Dio tal respingo que, aunque no había hecho ningún esfuerzo, temí haber sido demasiado brusco. Pero me tranquilizó diciendo que así le gustaba. Aceleré las embestidas con acompañamiento de gemidos y temblores. Se removía para aumentar el roce y cuando la metía hasta el fondo me agarraba a sus tetas y se las estrujaba. Ya próximo el desenlace, paré y quedé pendiente de sus deseos. Se dio la vuelta, me quitó el condón y se tumbó boca arriba sobre la mesa con las piernas colgando. Me hizo subir de forma que hiciéramos un 69. Cogió mi polla con su boca y yo me incliné para revitalizar la suya. Disfruté chupándola y lamiéndole los huevos; le mordisqueaba la entrepierna y volvía a meterle los dedos por el culo. El placer que él sentía se trasladaba a mi polla dentro de su boca. Le avisé de que estaba a punto de estallar y me hizo sentar sobre su cara. Mientras me lamía el culo me corrí sobre su pecho. Él se extendía la leche, que mojaba todo el vello, y frotaba con ella los pezones. Su polla, aunque momentáneamente desatendida, seguía bien tiesa y brillante, así que decidí ocuparme de ella por mi cuenta. Seguí restregándome sobre su cara y su pecho, lo que él aprovechaba para jugar con el juguillo que me goteaba. Yo a mi vez alternaba la mamadas y el masajeo de su polla, pero procurando retardar el climax, lo que le hacía patalear de deseo. Por fin fuertes espasmos y bufidos anunciaron la explosión. Los chorros que lanzaba se proyectaban sobre su vientre y le llegaban hasta el pecho, donde su leche se mezcló con la mía que ya había empapado su pelambrera. Con mis manos embadurnadas seguí acariciándole la polla y los huevos hasta que la erección fue decreciendo y su respiración se normalizó. Entonces giró sobre mí y buscó mi boca, con la que se fundió en un beso reposado. Ya no podía dejar cerrada la tienda por más tiempo. Mientras nos limpiábamos lo imprescindible en un pequeño lavabo –ocasión que aprovechamos para unas caricias de despedida– me contó que él hacía tiempo que había percibido mi interés, pero nunca tuvo ocasión de mandarme alguna señal. Por eso, mi súbita aparición aquella tarde le había supuesto una grata sorpresa que no quiso desperdiciar. Salió de la trastienda, comprobó que todo seguía en orden y pude salir a mi vez. Como definitivamente no tenía nada que me pudiera vender, nos despedimos educadamente, ya que una señora se había puesto a mirar el escaparate. No he vuelto a verlo más solo en la tienda.

Oso (sexualidad)


La comunidad de osos es una subcultura dentro de la comunidad gay. Se considera osos a los hombres gays de cuerpo fornido y con vello facial y corporal. Los osos exhiben una actitud masculina, rehuyendo generalmente del estereotipo de homosexual afeminado.





Hay mucho debate en la definición de lo que es un oso. Algunos piensan que simplemente con identificarse con los osos se es uno de ellos, otros argumentan que se debe tener alguna de las características físicas como un cuerpo grande, vello facial o corporal.

Los osos cuentan con sus propios lugares de ocio y se organizan numerosos eventos orientados a esta comunidad gay, en los que pueden entablar relaciones sociales con otros osos, con cachorros y chasers.












BEAR HISTORY / HISTORIA OSUNA

El fenómeno social de los osos surge a finales de los años ochenta, dentro de la comunidad gay de San Francisco (California, EE.UU.).



Se trata de un movimiento alternativo nacido como respuesta al prototipo de belleza masculina imperante en la sociedad, consistente en dar gran importancia al cuerpo joven, esbelto y depilado o sin vello, y que es ensalzado en la publicidad y los medios de comunicación de masas.Sin embargo muchas personas no se identifican con ese estereotipo, sino con atributos muy diferentes: la barba, el cuerpo velludo, la madurez, la corpulencia, o la barriga pueden ser también objeto de deseo.





De esta manera, los osos han ido saliendo de sus cuevas poco a poco para mostrarse orgullosamente, encontrando rendijas que van más allá de la publicidad o la moda.La primera publicación que se dedicó a difundir el mundo de los osos fue Bear Magazine, a partir de un grupo de personas que se reunían en el Lone Star, un bar de moteros de San Francisco.




Lo que en principio era un pequeño movimiento de la subcultura gay de esta ciudad se fue extendiendo con el boca a boca a otras regiones, así como con los boletines y tablones de anuncios por Internet. Se produjo poco a poco una importante transformación en los circuitos gays, un cambio para muchas personas en la manera de mirar a los demás y de mirarse a sí mismos.
El modelo de belleza masculino estandarizado dentro de la comunidad gay generaba una especie de exclusión,



si no real, al menos sí virtual, de modo que los gays gordos, velludos o maduros se les hacía sentir poco atractivos, con pocas posibilidades de relacionarse afectivamente o de tener éxito sexual.

Con la aparición de este movimiento se valora esos cuerpos, que gustaban a bastantes anteriormente pero que parecía tabú reconocerlo. Los osos y afines tienen ahora un referente cultural que les ha servido para crear lazos sociales y de afecto, para sentirse atractivos y deseados, y también para contribuir a romper el falso estereotipo que contempla a los gays como personas afeminadas o fascinadas por el efebo adolescente.

TERMINOLOGÍA OSUNA

Para aclarar el concepto de lo que es ser "Oso", vamos a transcribir algunos conceptos que nos parecen bastante descriptivos de lo que es ser un Oso: Esta pregunta la hacen frecuentemente personas que buscando información sobre los "Gold Coast bears". Sería facil dar una respuesta rápida basada en las características físicas únicamente, y decir "un oso es cualquier tipo grande y peludo." Pero sería una simplificación que no se sostiene haciendo un análisis preciso. Aún en la naturaleza, no todos los osos son grandes, y no todos los animales grandes y peludos son osos. Conozco hombres que son delgados y con rostro relativamenteterso al igual que su cuerpo, que no obtante personifican el alma de un oso y a quienes estoy orgulloso de considerar osos hermanos. Ser oso, entonces, depende más de las características internas que de las externas. La escencia de la "ursinidad" está en el corazón, la mente y el alma, no en el cuerpo. Un gran corazón es esencial. Un cuerpo grande y peludo, no. A continuación, detalles de distíntos tipos de osos, Daddies, Chubbies, Chasers, etc...

Oso

(en inglés Bear): un hombre con barba y generalmente con vello en el cuerpo y de complexión fuerte o gruesa. Generalmente de apariencia madura.

Cachorro (en inglés Cub): un hombre joven con apariencia y de complexión de oso.

Oso Polar


(en inglés Polar Bear): un hombre maduro con apariencia de oso pero muy canoso, con barba y cabellos practicamente blancos.

Cazador (en inglés, Chaser lit. Perseguidor): alguien que siente atracción por los osos y que no corresponde al estereotipo físico de oso ni de cachorro.


Chub o Chubby (en español, literalmente Gordito o Regordete):


hombre obeso, generalmente sin vello corporal.












Oso del músculo :



en español, Oso Musculoso. Hombre musculado que luce una buena contextura corporal. trabajan su cuerpo, para tener una masa muscular importante sin llegar a perder la forma o la actitud osuna.


Papá Oso


(en inglés Daddy Bear): es un hombre grande y mayor que siente atracción por los hombres jóvenes (cachorros).


Lobo



es un hombre de complexión normal y velludo.




Nutria: es un hombre pequeño o delgado y velludo. Quedada: encuentro organizado de osos.

Leather Bear


(oso de cuero): oso que además gusta de vestir cuero negro, como marcan los cánones del fetichismo del cuero.